sábado, 29 de diciembre de 2012
retiro artístico
llega una vez más el momento en el que se todo el peso de los proyectos y fracasos del año se abalanzan sobre ti y la presión tiene que desfogar de una manera por eso te vas o al menos quieres irte en alma en cuerpo o cuerpo y alma para empezar o volver a empezar la ética que los vicios y costumbres de las apariencias sociales te quitaron de encima y la ocultaron con esa luz azul que no dejas de ver por eso te vas a buscar tú el realismo y de alguna manera pelear una batalla de la guerra de toda la vida para ganar o perder pero tal vez causar algún cambio en las fronteras que termine con el descontento de la continuidad y traiga el justo medio temporal
sábado, 1 de diciembre de 2012
martes, 27 de noviembre de 2012
consecuencias
si no se puede
se intenta
si se intenta
no se logra
si no se logra
uno se rinde
si uno se rinde
se pierden las oportunidades
si se pierden las oportunidades
se esperan nuevas
si se esperan nuevas
nunca llegan
si nunca llegan
uno se vuelve realista
si uno se vuelve realista
el tiempo no es problema
si el tiempo no es problema
se puede
daddy issues
era un día tranquilo
hasta que desataste la tormenta
con un hola
entonces todo el progreso del siglo xxi
se derrumbó
con la fragilidad de un lunes
o de un mal viernes
que aparenta ser bueno
no fue difícil darme cuenta
tu problema
ni que mis cimientos, aunque antiguos
están sobre terreno inestable
se tambalean como los nuevos
y tu no te diste cuenta
decidí empacar mis maletas
pero es que tu voz
tiene la fuerza de esas ciudades
que aunque no sean tu ciudad
no puedes dejar
era el año 2005
cuando por fin lo dije
la pregunta para la cual las respuestas siempre fueron negativas
desde entonces deje de decirlo
y empecé a esperarlo
nunca llegó, lógicamente
es el año 2012
las cosas no han cambiado mucho desde entonces
por dentro
muy adentro
por que las cosas que hice y pasaron
(ideas, amor, desamor, sexo, drogas y todo eso)
las que formaron esa armazón
debajo de mi piel
y en mi cerebro
y en mi boca
nunca me diagnosticaron nada
porque nunca fui a un médico
cuando por fin lo dije
la pregunta para la cual las respuestas siempre fueron negativas
desde entonces deje de decirlo
y empecé a esperarlo
nunca llegó, lógicamente
es el año 2012
las cosas no han cambiado mucho desde entonces
por dentro
muy adentro
por que las cosas que hice y pasaron
(ideas, amor, desamor, sexo, drogas y todo eso)
las que formaron esa armazón
debajo de mi piel
y en mi cerebro
y en mi boca
nunca me diagnosticaron nada
porque nunca fui a un médico
domingo, 11 de noviembre de 2012
domingo
empezar a volver al mismo punto de todos los domingos por la noche, cualquier detonante, el mas absurdo es el que origina las penas las furias y las necesidades. por eso no se puede seguir, porque todo termina un domingo por la noche, todo muere y los lunes se convierten en el día en el que se vuelve a empezar intentar encontrar un camino. todas las semanas el mismo camino, rutas diferentes, para llegar a ese punto donde el odio acumulado hierve pero no explota, como en una olla a presión donde quitas la tapa para evitar que se rebalse la sopa y pueda seguir hirviendo, sin nadie que la ponga a fuego lento. esta explosión muda que no termina es la que me va a terminar matando, esta vez tiene tu nombre, siempre tiene un nombre; porque yo no conozco el mío.
miércoles, 1 de agosto de 2012
10 satisfacciones
desperté
y todo ese debate había sido un mal sueño
el dolor en los brazos siguió
como flores que brotan,
tuve que dejar el reloj
y olvidarme un poco del tiempo
tu tiempo
empezar a pensar en mis 10 satisfacciones:
por la mañana, las frutas rojas
no puede faltar la vitamina c
luego un poco de agua,
para enfriar la cabeza
empieza la música
y los lentes negros
aprendes a ver con el corazón
(y oír con los ojos)
luego de un breve viaje
llegas a las década pasada
y te sientas en el parque
a leer
esperar una llamada
que es la tuya
para volver después de la cena
y quedarnos toda la noche
mirando las luces de los aviones
y todo ese debate había sido un mal sueño
el dolor en los brazos siguió
como flores que brotan,
tuve que dejar el reloj
y olvidarme un poco del tiempo
tu tiempo
empezar a pensar en mis 10 satisfacciones:
por la mañana, las frutas rojas
no puede faltar la vitamina c
luego un poco de agua,
para enfriar la cabeza
empieza la música
y los lentes negros
aprendes a ver con el corazón
(y oír con los ojos)
luego de un breve viaje
llegas a las década pasada
y te sientas en el parque
a leer
esperar una llamada
que es la tuya
para volver después de la cena
y quedarnos toda la noche
mirando las luces de los aviones
viernes, 20 de julio de 2012
mar
son fracturas que no se pueden ocultar
ni cambiar
solo se reemplazan por gotas
de luna
que quedaron marcadas en mi pecho
con la suavidad ruinosa
que tienen todas
las resacas
entonces empiezas a alejarte
ver a viejos amigos
hacer como que no importa
tomar birra toda la semana
hasta que neptuno se alinea
el mar y la luna
siempre
el mar y la luna
por eso quedo atrapado
tu gravedad
tan fuerte como un agujero negro
fruto de la adolescencia abstracta
que se toma cada gota de agua
salada
de mi mar
yo soy el mar
ni cambiar
solo se reemplazan por gotas
de luna
que quedaron marcadas en mi pecho
con la suavidad ruinosa
que tienen todas
las resacas
entonces empiezas a alejarte
ver a viejos amigos
hacer como que no importa
tomar birra toda la semana
hasta que neptuno se alinea
el mar y la luna
siempre
el mar y la luna
por eso quedo atrapado
tu gravedad
tan fuerte como un agujero negro
fruto de la adolescencia abstracta
que se toma cada gota de agua
salada
de mi mar
yo soy el mar
martes, 26 de junio de 2012
39
escribo
y no se porqué
si todo instinto me empuja a escapar.
es el calor
que no se larga
se quedó más de lo debido y parece que no se irá jamás
de mi casa,
y de todo tu reino
no más
si dormir no es una solución
si los delirios no se van
ni la corriente ni el gas metano
propano
butanol
solo me queda esperar hasta mañana
que se vaya esta neblina
y los terremotos
para empezar a limpiar todo este desorden
y dejar de pensar en el futuro
y no se porqué
si todo instinto me empuja a escapar.
es el calor
que no se larga
se quedó más de lo debido y parece que no se irá jamás
de mi casa,
y de todo tu reino
no más
si dormir no es una solución
si los delirios no se van
ni la corriente ni el gas metano
propano
butanol
solo me queda esperar hasta mañana
que se vaya esta neblina
y los terremotos
para empezar a limpiar todo este desorden
y dejar de pensar en el futuro
domingo, 17 de junio de 2012
pies en las nubes; cabeza en la tierra
Dónde está el problema
en la ducha
en el patio
los temblores nunca se detienen
la necedad del exilio
no encuentras nada
en las calles
en las fiestas
y vuelves a empezar
a olvidar
y sientes que explotas
que implotas
porque el problema
está en las nubes
y en las fotos azules
el problema es la diferencia
es de afuera
(y es de adentro)
en la ducha
en el patio
los temblores nunca se detienen
la necedad del exilio
no encuentras nada
en las calles
en las fiestas
y vuelves a empezar
a olvidar
y sientes que explotas
que implotas
porque el problema
está en las nubes
y en las fotos azules
el problema es la diferencia
es de afuera
(y es de adentro)
domingo, 20 de mayo de 2012
tic-tac
cuando se agotan las acciones
y el silencio no aplaca
la ansiedad
martiriza
el latido
atrapa la sombra
el miedo a no encontrar
a ciegas
en la playa
no se puede vivir asi
no para toda la vida
si es que esto es vida
es incertidumbre
alejar
no te hace un buen estratego
o talvez
te respondera la historia
o talvez
las memorias
tu eres
maravilla
lucifer
no comprende
nada de lo hecho fue en vano
sin embargo habrá que esperar
para seguir actuando
o saber que hacer
o simplemente no hacer
y el silencio no aplaca
la ansiedad
martiriza
el latido
atrapa la sombra
el miedo a no encontrar
a ciegas
en la playa
no se puede vivir asi
no para toda la vida
si es que esto es vida
es incertidumbre
alejar
no te hace un buen estratego
o talvez
te respondera la historia
o talvez
las memorias
tu eres
maravilla
lucifer
no comprende
nada de lo hecho fue en vano
sin embargo habrá que esperar
para seguir actuando
o saber que hacer
o simplemente no hacer
viernes, 11 de mayo de 2012
de cuando en cuando
Es como cuando colpasas y no puedes decir la causa, es como cuando explotas en el sofá y el tiempo desaparece, es como cuando quieres reir mientras lloras y llorar mientras rompes el orden, es como cuando estas con todos pero la soledad te golpea con un guante blanco en la cara como retandote a un duelo, es como cuando quieres decir algo pero solo puedes expresarlo como analogias estúpidas, es como cuando ni la poesia sirve para hallar la calma, porque los sentimientos no quieren salir de esa manera, es como cuando te pierdes, es como cuando mueres en el intento, es como cuando retrocedes, es como cuando el terremoto más pequeño destruye las casas mas pequeñas, es como cuando las palabras no brotan, es como cuando el odio aflora, es como cuando nada importa y la accion llama, es como cuando hay algun inquilino en el pecho, que aun no paga la garantía, es como cuando no le quieres cobrar, es como cuando toda sonrisa, es como cuando el desgarro del azar te quiebra, es como la ilusion te despierta, es como cuando la desesperanza te hace caer
o saltar
o subir
nada es tan grave
solo el sol
o saltar
o subir
nada es tan grave
solo el sol
miércoles, 9 de mayo de 2012
duda
Una madrugada terrible, como las de Shakespeare, tengo un poco de frio y mucho de incertidumbre. Al menos hay calma, así la duda no es hiriente ni absoluta. Solo me gustaria saber qué es lo que quiero, cuánto quiero o si al menos quiero. Pero eso lo diran los jueves y los viernes que son tan felices y los miercoles que son tan raros y los martes que son tan caóticos y los lunes que son tan raros. Básicamente es la cosa mas linda de los ultimos tiempos, pero eso no basta, eso no me basta, nunca basta, nunca hay bastante.
ay, estas contingencias que aunque no cruciales, merman el alma y las certezas en general.
ay, estas contingencias tan molestas.
ay, tu rostro tan lindo y la calidez
y el vacio y los sonidos, y la embriaguez
y los recuerdos no superados, y las confusiones
y lo que no se entiende, lo que no se junta, lo que no ocurre
y la posiblidad de que sea todo lo contrario
que todo tenga un final feliz
ay, estas contingencias que aunque no cruciales, merman el alma y las certezas en general.
ay, estas contingencias tan molestas.
ay, tu rostro tan lindo y la calidez
y el vacio y los sonidos, y la embriaguez
y los recuerdos no superados, y las confusiones
y lo que no se entiende, lo que no se junta, lo que no ocurre
y la posiblidad de que sea todo lo contrario
que todo tenga un final feliz
domingo, 15 de enero de 2012
Morning Bell
Con ese cielo color vino
y ese jugo de fresa, inconcluso en el piso
y la incógnita que inició esta búsqueda
el mundo no se movió demasiado
solo yo.
ese día de agosto
ese día de diciembre
ese periodo que me hizo olvidar a los que se fueron
ahora el que se fue, soy yo.
ahora que los mejores acompañantes son los terneros
y no hay meta más grande que volver
volver al lugar en el que cualquier sueño de anarquía
no es utópico
Ver un cadáver no es cosa agradable
solo e ignorado por todos
frió y calmado
el río no va a detenerse por él
no hay más
o sí, dependiendo de cuán muerto esté para ti.
y ese jugo de fresa, inconcluso en el piso
y la incógnita que inició esta búsqueda
el mundo no se movió demasiado
solo yo.
ese día de agosto
ese día de diciembre
ese periodo que me hizo olvidar a los que se fueron
ahora el que se fue, soy yo.
ahora que los mejores acompañantes son los terneros
y no hay meta más grande que volver
volver al lugar en el que cualquier sueño de anarquía
no es utópico
Ver un cadáver no es cosa agradable
solo e ignorado por todos
frió y calmado
el río no va a detenerse por él
no hay más
o sí, dependiendo de cuán muerto esté para ti.
Julián
Julián siempre se iba a los extremos, o caminaba mirando al piso, como caminan las personas que perdieron muchas batallas en la vida, o mirando al cielo, las estrellas, las nubes de la sierra, los aviones que pasaban cerca al aeropuerto o simplemente la infinita paleta de colores que ofrece el cielo peruano según la hora, la ubicación, la estación del año o simplemente el estado de ánimo. Siempre que miraba el cielo se sentía enamorado de ese espectáculo pero a la vez frustrado porque nadie a su alrededor apreciaba de la misma manera aquellos momentos gloriosos en los que el cielo se dejaba ver íntimamente. La verdad es que la gente en la ciudad no se da el tiempo para ver esos detalles, o es que Julián tiene esa noble capacidad de ver lo hermoso en cosas aparentemente insignificantes que tienen las personas que han viajado mucho.
Julián hablaba muy poco sobre sí mismo, pero no porque no quisiera hacerlo, sino porque las personas a las que podría contarle esos asuntos personales y los sueños que lo atormentaban todo el día hasta que se iba a dormir, se encontraban muy lejos, sea por cuestiones geográficas porque él mismo las había alejado, él siempre era así, por eso le costaba tanto hacer amigos en esa antigua ciudad sin mar. La ausencia de mar le daba cierta melancolía, la que le permitía permanecer vivo en esa ciudad extraña, junto a sus sueños, a sus conversaciones con sí mismo durante los días de lluvia y a la música que siempre lo acompañaba, para opacar todo el ruido de su mente, o llenar el vacío de su habitación.
Encendiendo un cigarrillo en las escaleras de la catedral se lamentaba a la vez que se maldecía por no poder dejar de fumar, pero es que el tabaco es el relleno perfecto para una vida con tantos vacíos como la de Julián. Estar en una ciudad donde no tenía ningún amigo no era nuevo para él, lo difícil era dejar las ciudades sin ningún recuerdo compartido con alguien más. Quizás por eso era que la esperaba.
Como todos los fines de semana, Julián iba a algún bar del centro de la ciudad a tomar un vodka con naranja o un mojito, según como se sintiera. En realidad, Julián odiaba los bares a los que iba, la música que ponían e incluso los tragos que bebía. Nunca llegaba a embriagarse, solo pedía un trago para que no lo echaran de la barra y, por si algún acompañante solitario aparecía (cosa que nunca pasaba), tener el alcohol como instrumento para idear una conversación que, a lo mucho, ocurría con alguna mesera, más por profesionalismo que por una verdadera simpatía.
Cuando no iba a los bares, caminaba por la ciudad, observando todo y a todos, mirando desafiante a los grupos de muchachos que seguro irían a una fiesta, con la remota esperanza de iniciar una pelea, o al menos una riña, o al menos cualquier forma de interacción con otras personas, por mas arcaica que esta fuera. Siempre andaba, aunque apurado, con la actitud de estar esperando algo o alguien; apenas se sentía incomodo en algún lugar, miraba la pantalla de su celular como si leyera algún mensaje importante y se iba. Cada vez que veía por la calle un auto igual al de ella, suspiraba, como con la ilusión de que fuera ella pasando por él, aunque luego se daba cuenta de lo ilógico de su razonamiento pues ella se encontraba a más de mil kilómetros de ahí.
Así, Julián se paso varios meses o años viajando, sintiéndose extraño y solitario en cada ciudad que vivía, haciendo amistades pasajeras con compañeros de viaje ocasionales, que según Julián eran unos hippies de mierda con los que solo tenía en común algunos gustos musicales y la pasión por fumar marihuana. A veces tenía amoríos muy cortos con mujeres que luego nunca contestaban sus llamadas, o con mujeres cuyas llamadas nunca contestaba.
Algunos dicen que dejó embarazada a la hija de un tipo rico en Marruecos y por sus amenazas se vio obligado a volver. Consiguió trabajo en una agencia gracias a la ayuda de un viejo amigo de la universidad y se compró una moto. Siempre lo veían manejándola temerariamente y sin casco, incluso dicen que una vez hizo chocar un par de autos. La soledad y la falta de compañía humana real lo habían vuelto más duro y callado de lo que ya era, sin embargo, seguía yendo a los bares todos fines de semana, a veces con viejos amigos con los que tenía las mismas charlas de política y filosofía que tenía en la universidad. Pero en verdad solo continuaba con esa costumbre que le hacía beber un par de mojitos sin emoción y hasta con un poco de asco por el simple hecho de esperarla. Un día le pareció verla, pues reconoció un sombrero como los que ella usaba entre la muchedumbre en un bar de Miraflores. No tuvo el valor de acercarse a hablarle, ni siquiera de cerciorarse si era ella o alguien con sus mismas preferencias en sombreros.
Pasaron dos semanas de aquella aparición hasta que Julián decidió finalmente ir a buscarla. Se compró ropa nueva, el disco que oyeron esa última noche para dárselo como obsequio, incluso compró flores. Como no sabía que flores le gustaban decidió comprar tulipanes, -a todos les gustan los tulipanes- se decía. Ese día se levanto temprano y manejó su moto con cautela, para que el viento no arruine los tulipanes. Se quedó media hora mirando el edificio como mirando una fortaleza que en otro tiempo fue el lugar más cálido del mundo. Tomo valor y tocó el timbre, aún recordaba el número.
- ¿Quién es?, dijo una voz a través del comunicador
- Hola, soy Julián. dijo, algo impactado por lo extraña que le resultó esa voz.
- Y qué deseas, Julián. respondió amablemente la voz extraña.
- Vengo a buscar a Mariana, he estado de viaje mucho tiempo y vengo a verla.
- Debe de haber un error, aquí no vive ninguna Mariana, respondió la voz antes de cortar la comunicación.
Julián se quedó atónito, dudó durante algunos minutos hasta que decidió volver a tocar el timbre.
- Es usted otra vez, qué quiere, dijo la voz como si hubiera estado observándolo.
- Usted no entiende, respondió Julián empezando a alterarse, Mariana vive aquí y yo he venido a buscarla, yo sé que vive aquí.
- Está loco, aquí no vive ni ha vivido ninguna Mariana así que váyase.
- Yo sé que mariana vive aquí así que dígame dónde diablos está.
El comunicador quedó en silencio por unos segundos. Luego volvió a emitir sonido, era la voz de un hombre.
-Carajo, Julián, lárgate o llamo a la policía.
Dicen que aún lo ven manejando su moto temerariamente y sin casco entre los autos. Ya no lo dejan entrar a ninguno de los bares de la ciudad.
Julián hablaba muy poco sobre sí mismo, pero no porque no quisiera hacerlo, sino porque las personas a las que podría contarle esos asuntos personales y los sueños que lo atormentaban todo el día hasta que se iba a dormir, se encontraban muy lejos, sea por cuestiones geográficas porque él mismo las había alejado, él siempre era así, por eso le costaba tanto hacer amigos en esa antigua ciudad sin mar. La ausencia de mar le daba cierta melancolía, la que le permitía permanecer vivo en esa ciudad extraña, junto a sus sueños, a sus conversaciones con sí mismo durante los días de lluvia y a la música que siempre lo acompañaba, para opacar todo el ruido de su mente, o llenar el vacío de su habitación.
Encendiendo un cigarrillo en las escaleras de la catedral se lamentaba a la vez que se maldecía por no poder dejar de fumar, pero es que el tabaco es el relleno perfecto para una vida con tantos vacíos como la de Julián. Estar en una ciudad donde no tenía ningún amigo no era nuevo para él, lo difícil era dejar las ciudades sin ningún recuerdo compartido con alguien más. Quizás por eso era que la esperaba.
Como todos los fines de semana, Julián iba a algún bar del centro de la ciudad a tomar un vodka con naranja o un mojito, según como se sintiera. En realidad, Julián odiaba los bares a los que iba, la música que ponían e incluso los tragos que bebía. Nunca llegaba a embriagarse, solo pedía un trago para que no lo echaran de la barra y, por si algún acompañante solitario aparecía (cosa que nunca pasaba), tener el alcohol como instrumento para idear una conversación que, a lo mucho, ocurría con alguna mesera, más por profesionalismo que por una verdadera simpatía.
Cuando no iba a los bares, caminaba por la ciudad, observando todo y a todos, mirando desafiante a los grupos de muchachos que seguro irían a una fiesta, con la remota esperanza de iniciar una pelea, o al menos una riña, o al menos cualquier forma de interacción con otras personas, por mas arcaica que esta fuera. Siempre andaba, aunque apurado, con la actitud de estar esperando algo o alguien; apenas se sentía incomodo en algún lugar, miraba la pantalla de su celular como si leyera algún mensaje importante y se iba. Cada vez que veía por la calle un auto igual al de ella, suspiraba, como con la ilusión de que fuera ella pasando por él, aunque luego se daba cuenta de lo ilógico de su razonamiento pues ella se encontraba a más de mil kilómetros de ahí.
Así, Julián se paso varios meses o años viajando, sintiéndose extraño y solitario en cada ciudad que vivía, haciendo amistades pasajeras con compañeros de viaje ocasionales, que según Julián eran unos hippies de mierda con los que solo tenía en común algunos gustos musicales y la pasión por fumar marihuana. A veces tenía amoríos muy cortos con mujeres que luego nunca contestaban sus llamadas, o con mujeres cuyas llamadas nunca contestaba.
Algunos dicen que dejó embarazada a la hija de un tipo rico en Marruecos y por sus amenazas se vio obligado a volver. Consiguió trabajo en una agencia gracias a la ayuda de un viejo amigo de la universidad y se compró una moto. Siempre lo veían manejándola temerariamente y sin casco, incluso dicen que una vez hizo chocar un par de autos. La soledad y la falta de compañía humana real lo habían vuelto más duro y callado de lo que ya era, sin embargo, seguía yendo a los bares todos fines de semana, a veces con viejos amigos con los que tenía las mismas charlas de política y filosofía que tenía en la universidad. Pero en verdad solo continuaba con esa costumbre que le hacía beber un par de mojitos sin emoción y hasta con un poco de asco por el simple hecho de esperarla. Un día le pareció verla, pues reconoció un sombrero como los que ella usaba entre la muchedumbre en un bar de Miraflores. No tuvo el valor de acercarse a hablarle, ni siquiera de cerciorarse si era ella o alguien con sus mismas preferencias en sombreros.
Pasaron dos semanas de aquella aparición hasta que Julián decidió finalmente ir a buscarla. Se compró ropa nueva, el disco que oyeron esa última noche para dárselo como obsequio, incluso compró flores. Como no sabía que flores le gustaban decidió comprar tulipanes, -a todos les gustan los tulipanes- se decía. Ese día se levanto temprano y manejó su moto con cautela, para que el viento no arruine los tulipanes. Se quedó media hora mirando el edificio como mirando una fortaleza que en otro tiempo fue el lugar más cálido del mundo. Tomo valor y tocó el timbre, aún recordaba el número.
- ¿Quién es?, dijo una voz a través del comunicador
- Hola, soy Julián. dijo, algo impactado por lo extraña que le resultó esa voz.
- Y qué deseas, Julián. respondió amablemente la voz extraña.
- Vengo a buscar a Mariana, he estado de viaje mucho tiempo y vengo a verla.
- Debe de haber un error, aquí no vive ninguna Mariana, respondió la voz antes de cortar la comunicación.
Julián se quedó atónito, dudó durante algunos minutos hasta que decidió volver a tocar el timbre.
- Es usted otra vez, qué quiere, dijo la voz como si hubiera estado observándolo.
- Usted no entiende, respondió Julián empezando a alterarse, Mariana vive aquí y yo he venido a buscarla, yo sé que vive aquí.
- Está loco, aquí no vive ni ha vivido ninguna Mariana así que váyase.
- Yo sé que mariana vive aquí así que dígame dónde diablos está.
El comunicador quedó en silencio por unos segundos. Luego volvió a emitir sonido, era la voz de un hombre.
-Carajo, Julián, lárgate o llamo a la policía.
Dicen que aún lo ven manejando su moto temerariamente y sin casco entre los autos. Ya no lo dejan entrar a ninguno de los bares de la ciudad.
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