Ya me acostumbré a su ausencia, volver a casa con los ojos blancos no es tan malo. Siento esa energía de antaño, esa energía que había olvidado, no la sentía desde que todo empezó.
Ya tengo el impulso, ya no fumo, pero aún me falta el motivo. La pusilanimidad no se va así no más.
Tampoco se va tu recuerdo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario