Yo solo quiero un abrazo, un buen abrazo. No se ofendan las personas que ya me han abrazado en la vida, pero sus abrazos no son suficientes, no cuantitaviamente sino cualitativamente. Soy una persona demasiado fría y no permito que un abrazo me transmita la calidez que debería (o que quisiera transmitir). Mi rigidez me impide estrechar ese vínculo con los demás, me aíslo (lo sé).
Por eso espero ese abrazo, que rompa esa frialdad, un abrazo cálido de verdad (subjetivamente, claro).
Por supuesto que debo esperar sentado, echado si es posible.
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